TMientras otros jóvenes de 16 años pasan el fin de semana jugando o relajándose, Vince van Hoof, también de 16 años y originario de Balen, sale a la calle con… una carretilla llena de leche y patatas. No por dinero, sino para cumplir su sueño de ganar el motocross europeo. Fuente: VRTNWS
Sí, has leído bien. Vince quiere competir en el Campeonato Europeo de Motocross esta temporada. Pero quien piense que solo con el talento basta se equivoca. El motocross es un deporte muy caro. Como piloto privado, su familia lo paga todo: equipo, campamentos de entrenamiento, inscripciones, permisos y viajes internacionales. Y eso suma considerablemente.
Soñando con competiciones internacionales
Vince tiene dos carreras del Campeonato Europeo programadas para abril en Italia: una en Cerdeña y otra cerca del lago de Garda. También competirá en Alemania, Francia y Países Bajos. Esto significa muchos kilómetros, mucho tiempo libre para sus padres... y mucho dinero. Así que Vince decidió tomar cartas en el asunto.
Ningún patrocinador con bolsillos profundos, pero sí leche orgánica y papas fritas.
Vince recoge las patatas él mismo del granjero y compra leche en una fábrica. Luego las vende puerta a puerta en Balen. Lo que gana cubre la matrícula, los gastos de viaje y parte de su equipo. ¿Entregas cerca? A pie o en bicicleta. ¿Más lejos? Entonces aparece la "taxi mama". Y mientras tanto, entrena duro: los fines de semana va en moto y entre semana programa sesiones de cross-country y entrenamiento físico.
El motocross está en la sangre
Vince ha estado montando motocross desde los ocho años. Su abuelo y su padre también competían en motocross. La pasión se transmitió literalmente de generación en generación. Pero la pasión por sí sola no te lleva a la salida del Campeonato Europeo. Lo que Vince hace es algo que rara vez se ve: sin excusas, sin quejarse de la falta de patrocinadores, simplemente trabajando por su sueño.
Foto: Vince van Hoof











